El impacto del coronavirus en el aumento de las violencias contra las mujeres en República Democrática del Congo

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En las últimas semanas la República Democrática del Congo está padeciendo también las consecuencias colaterales del COVID-19. Situación en la que las mujeres y las niñas son las más vulnerables y “pagan siempre el precio más alto”. Así nos lo cuenta Jeanne Nzuzi Nsamba, Secretaria Permanente de CONAFED.

La República Democrática del Congo no se salva del Coronavirus, conocido como COVID-19, que está atacando al mundo. El 10 de marzo de 2020, el Ministro de Salud Pública anunció el descubrimiento de un primer caso positivo de COVID-9 en Kinshasa. El 18 de marzo de 2020, el Presidente de la República, Su Excelencia Félix Antoine Tshisekedi Tshilombo, hizo públicas las medidas adoptadas a nivel nacional para contrarrestar la propagación de esta pandemia en la RDC.

Entre las medidas adoptadas figuraba la reducción de los movimientos de población de Kinshasa al interior del país y viceversa. Se aconsejó a las personas residentes de Kinshasa que evitaran los viajes innecesarios. En este contexto, algunas empresas han adoptado horarios de trabajo adaptados al contexto; otras se han limitado a enviar a su personal en licencia técnica. En el mismo contexto, se está considerando la posibilidad de una contención total de la ciudad de Kinshasa para evitar la propagación a gran escala de la enfermedad.

Estas medidas más bien saludables hacen que las mujeres, las niñas, algunos hombres y los niños sean cada vez más vulnerables debido a los riesgos que se producen o se producirán durante el período pandémico y pospandémico en los hogares, las empresas, los mercados y otros lugares de trabajo. En cualquier caso, las mujeres y las niñas son las más vulnerables porque siempre pagan el precio más alto.

Las esposas, los cónyuges y otros familiares de los fallecidos por el coronavirus han sufrido choques psicológicos, que pueden causar graves traumas si no se tratan.

Todas estas situaciones merecen una atención especial para prever lo peor en la vida de las mujeres y las niñas.

 

 

Durante el período de confinamiento se pueden observar los siguientes hechos:

1. En los hogares confinados

Exacerbación de los casos de violencia doméstica: verbal, física, económica, relaciones sexuales forzadas, acoso sexual, etc. Algunas esposas dicen: “Siempre es mejor que sus maridos estén en la oficina durante el día, porque tenemos que ocuparnos de todo en este momento: los estados de ánimo, el hambre, las diferencias lingüísticas debidas al manejo de la información y los rumores sobre la enfermedad y sus métodos de prevención”. La gestión de las llamadas telefónicas, la observancia de las instrucciones dadas y otras. “Los hombres son obstinados en tomar bebidas frías, a veces cerveza o whisky, si hablas se convierte en una controversia”.

Cuando se trata de rezar en grupo, a veces no estamos de acuerdo y esto crea tensiones que uno u otro está obligado a manejar. Cuando se trata de ver programas de televisión o radio, hay conflictos generacionales entre los niños más jóvenes y los mayores, padre e hijo, cónyuge y pareja.

En el período posterior a la cumbre del 19 de noviembre se abordarán las siguientes cuestiones de género:

1.1. Violencia sexual y de género (VSG)

Entre esta violencia podemos citar lo siguiente:

1.1.1 Violencia doméstica, es decir, violencia entre personas que viven en el mismo hogar, a saber (esposas, maridos, hermanas, hermanos, primos, nueras, cuñados, rivalidad de parejas polígamas)

– Embarazos no deseados;
– Embarazos tempranos entre las hijas de la familia;
– Transmisión de enfermedades de transmisión sexual;
– Abuso verbal, insultos y otras palabras hirientes;
– Asalto y agresión.

1.1.2 Violencia económica:

En Kinshasa, al ser proveedoras de los hogares, las mujeres han tenido que gastar sus fondos o capital comercial para sobrevivir, especialmente en reservas de alimentos y otros medicamentos de repuesto.

La restitución de estos fondos comerciales puede llevar a desacuerdos entre las esposas y sus maridos. Se observará una grave crisis económica en nuestras respectivas familias.

1.1.3 Riesgos para la salud:

– Desnutrición proteínico-calórica y desnutrición por una dieta desequilibrada y no variada
– El estrés permanente de los miembros de la familia, las niñas, las mujeres, los niños y los hombres afectados por estos acontecimientos y el sobrepeso causado por comer en exceso debido al estrés de unos y otros, la falta de actividad física que causa o agrava el caso de la hipertensión y otras enfermedades cardiovasculares tanto para los hombres como para las mujeres.
– Higiene y gestión del agua: La contención implica una gestión medioambiental (gestión de residuos, gestión de letrinas, etc.) y requiere un suministro regular de agua para el lavado de manos. La mala distribución de los roles y las tareas dentro de los hogares aumenta la carga de trabajo de las niñas y las mujeres. Aquellos que viven en áreas no servidas por el suministro de agua de REGIDESO, recorren largas distancias en busca de agua con el riesgo de ser golpeados y heridos en los puntos de agua donde se pelean por turnos que no respetan el orden de llegada para el sorteo. En el caso de la paz, también se observan casos de violación al atardecer, por la noche y por la mañana temprano en zonas no iluminadas. Esta situación puede agravarse en un momento en que las carreteras están casi desiertas. En las zonas de erosión como el caso de la Comuna de Kisenso, lo peor es de temer.

2. Propuestas de acción

Es de esperar que se den algunas pistas durante el período pandémico y pospandémico:

– Abastecimiento de agua a los barrios desconectados y no atendidos de REGIDESO mediante camiones cisterna: Lemba (Righini y Salongo), Kisenso, Monte Ngafula, Ngaliema (Ngomba-Kikusa /UPN) y otros.
– Que las obras de construcción de la planta de captación de agua de Lemba-Imbu sean una prioridad del gobierno después del período de la pandemia;
– Planificar programas de prevención de la violencia doméstica y sexual;
– Planificar ejercicios físicos para estar equilibrados en las redes sociales para prevenir el sobrepeso;
– Garantizar el apoyo psicológico a las mujeres y niñas víctimas de la violencia;
– Asegurar el apoyo integral a las víctimas y sus familias,
– Formar a más psicólogos asistentes;
– Proporcionar fondos para apoyar las actividades económicas de las mujeres mediante un programa concertado con las ONG;
– Lanzar los programas de huertos y parcelas de ganado con las ONG;
– Sensibilizar al público sobre la distribución equitativa del trabajo en los hogares y el acompañamiento de niñas y mujeres a los puntos de agua por parte de los hombres como método de prevención de la violencia.

Autora: Jeanne Nzuzi Nsamba, Secretaria Permanente de CONAFED

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