Mares de basura ahogan las costas de Omoa en Honduras

Hermosas playas donde la arena blanca no se ve porque una pestilente ‘alfombra’ de basura la tapa, aguas cristalinas donde islas de bolsas de plástico cubren la superficie y manglares llenos de desechos. Esa es la desastrosa imagen que actualmente tienen las costas de Omoa en el norte Honduras.

Se tratan de miles de toneladas de desperdicios que arrastra el río Motagua a su paso por 96 municipios de Guatemala y que terminan en las costas de de Caribe, creando un desastre ecológico y que aumenta año a año.

Aparte de los vanos esfuerzos de los habitantes y los pequeños empresarios locales para limpiar la zona, nada concreto se ha hecho hasta ahora para frenar esta marea de desechos domésticos, industriales, agrícolas y hospitalarios que cubren los 45 kilómetros de playas, manglares y costas de Omoa. Estos desechos además no pueden generar ningún beneficio económico, porque no hay empresa que adquieran desechos que hayan estado en contacto con agua de mar.

Este desastre esta literalmente matando al ecosistema local: la basura flotante acaba con peces y tortugas que ingieren los pedazos de polietileno, plástico… la densidad de la capa evita que la luz del sol pase, impidiendo la fotosíntesis del fitoplancton, cortando de raíz la cadena alimentaria. La capa de basura de los manglares y ecosistemas costeros detiene los procesos biológicos que permiten la reproducción de peces y crustáceos.

Como resultado de este desastre, la población local ve impotente como sus fuentes de alimento e ingresos se mueren ahogadas por un mar de basura, perdiendo el potencial turístico de esta zona tradicionalmente turística en un 100% .

Este desastre ecológico esta lejos de arreglarse y los últimos años se ha visto incrementado de forma alarmante, especialmente en periodos de lluvia. Mientras los gobiernos e instituciones se echan la culpa los unos a los otros, este pedazo de Caribe muere poco a poco, matando también a sus habitantes.