Diez años trabajando en el desarrollo social y económico de las mujeres mediante las cooperativas

Las cooperativas formadas por mujeres con las que medicusmundi trabaja en Ruanda desde 2007, contribuyen al desarrollo económico y personal de muchas mujeres en situación de vulnerabilidad económica y de aislamiento social. Mediante el desarrollo de actividades generadoras de ingresos, como la agricultura, la ganadería o talleres artesanales, y la alfabetización y la formación, estas mujeres han adquirido capacidades, convirtiéndose en referentes para sus comunidades

Mujeres de la cooperativa de Karama el 26_04_2018 durante la formación en cestería

Mujres de la cooperativa Karama en una capacitación de cestería

El proyecto de promoción socio-económica: DUKORA TUJY´IMBERE formado por siete cooperativas situadas en el distrito de Kamonyi de Ruanda, nació en 2007, cuando mujeres de los grupos de seguimiento de los Centros de Malnutrición para el tratamiento de niños y niñas de corta edad, comenzaron a formar proyectos para mejorar su situación vulnerabilidad económica y de aislamiento social. medicusmundi identificó esta línea de trabajo como una herramienta para el desarrollo socio-sanitario y económico de las comunidades, basándose en tres ejes prioritarios: el fortalecimiento de las capacidades productivas; la organización y gestión de las cooperativas; y su participación en el espacio socio-sanitario y comunitario.

Actualmente, medicusmundi álava/araba y medicusmundi bizkaia colaboran con estas cooperativas formadas por un total de 314 personas, de las cuales el 92% son mujeres. UGAMA y ARDE son nuestras socias locales, con las que compartimos el objetivo de permitirles jugar un rol activo en la lucha contra la pobreza, insistiendo en la mejora de la productividad, aspectos organizacionales y de gestión, que contribuyan al desarrollo socio-económico de su comunidad. Por otro lado, también buscamos incidir en la comunidad en aspectos sanitarios comunitarios y nutricionales, reforzando el rol de agentes sociales de las mujeres de las cooperativas.

Gracias la integración en estas cooperativas, muchas mujeres han mejorado sus capacidades en aspectos como la alfabetización, aprendiendo a leer y a escribir. También hemos podido fomentar el espíritu emprendedor de las cooperativistas, con formaciones sobre cómo construir cooperativas y en técnicas agrícolas. Además, han recibido formaciones sobre la resolución de conflictos familiares y se han abordado temas de convivencia, como el reparto de las tareas domésticas y la equidad entre hombres y  mujeres.

«Esto ha repercutido en la mejora del rol comunitario de las mujeres, ya que una vez han participado en las diferentes formaciones, transmiten sus conocimientos a otras personas, dentro y fuera de las organizaciones»

Emma Benimana, es socióloga de formación, ha trabajado en el Centro de salud Kiyanza como responsable del Servicio Nutricional y en el hospital Roi Faisal como responsable adjunta de Servicios Sociales. Ahora trabaja en UGAMA, y según ella, “antes de la creación de las cooperativas, estas mujeres únicamente se ocupaban e las tareas domesticas. Pero  a lo largo de estos años se han generado cambios positivos, tanto en el ámbito familiar como en el comunitario y ahora ellas también ejercen cargos de poder institucional y pueden heredar bienes paternos, derecho que antes era exclusivamente de los varones”.

Las mujeres que integran las cooperativas reciben formación para desarrollar actividades generadoras de ingresos

“Todo esto ha repercutido en la mejora del rol comunitario de las mujeres, ya que una vez han participado en las diferentes formaciones, transmiten sus conocimientos a otras personas, dentro y fuera de las organizaciones”, comenta Ana Martín, trabajadora social y recientemente incorporada a los proyectos de las cooperativas en Ruanda. “Ahora gestionan actividades de sensibilización en comunidades en espacios públicos, tales como el Forum de Madres y Padres, el Consejo Nacional de Mujeres o los Comités de Dirigentes de los Pueblos”.

 “Este espacio permite canalizar y multiplicar los poderes individuales de cada mujer y con ello se aumenta su participación en los procesos de toma de decisiones, en el ejercicio del poder y en su capacidad de influir en el cambio social”, destaca Martín.

A pesar de todos estos avances, Benimana constata que aún existen muchos casos de malnutrición infantil, así como dificultades ligadas a la Salud Sexual y Reproductiva, tales como embarazos precoces, aumento de la incidencia del VIH, ETS  y enfermedades ligadas a la insuficiencia de higiene.

En cuanto a los desafíos para las mujeres, ambas  recalcan que “estamos en un contexto con rasgos patriarcales muy marcados y sí, existe una evolución manifiesta en la igualdad y equidad entre mujeres y hombres pero aún queda mucho por hacer, principalmente en los aspectos ligados al cambio de mentalidad y de comportamiento”.

Ana Martín propuso a las mujeres que forman parte las cooperativas definir en pocas palabras que han supuesto para ellas las cooperativas, a lo que respondieron: “unir fuerzas, desarrollarse, invertir y ganar”.